jueves, 3 de marzo de 2011

“El residente de primer año está muy supervisado”

Según una entrevista realizada por Redacción Médica a Sergio Vaño, residente del Hospital Ramon y Cajal de Madrid:

En el primer año los residentes van a estar “100 por cien supervisados”, sin embargo, “progresivamente se adquieren mayores responsabilidades y menos control”, según Sergio Vaño, jefe de residentes del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

“Los primeros días no sabes a lo que te enfrentas, a quién preguntar, cómo evalúan”, afirma Sergio Vaño quien ha comentado la falta de organización en la enseñanza especializada respecto a los estudios de la Universidad. Sin embargo en el periodo de residencia es cuando se llega al “culmen del conocimiento” al poder aplicarlo.

¿Qué les espera a los jóvenes médicos?
La residencia es una época de formación, en la que además se trabaja y te pagan. Además, los jóvenes médicos tendrán que aprender poco a poco a enseñar porque terminarán siendo profesores de los nuevos residentes.

A parte de las labores asistenciales, Vaño ha destacado como muy importante la labor investigadora y saber buscar información de forma muy rápida, además de conocer la mejor forma de dar malas noticias, hablar en público, y, sobre todo, trabajar en equipo.

Otra de las facetas de un buen residente es “tolerar muy bien el estrés y la presión”, algo que aprenderán los MIR en sus guardias, donde, según Sergio Vaño, “se aprende realmente cómo es la atención médica continuada”.

Evaluación
La evaluación es “muy temida” entre los alumnos que empiezan su periodo de residencia, según Sergio Vaño, sin embargo, “todos pasan de año de año sin problemas”.

El objetivo de la residencia es que los MIR adquieran herramientas para ser capaces de detectar problemas de manera precoz e ir solucionándolos poco a poco. Después de cada rotación los residentes tienen que elaborar un informe en el que plasmarán sus impresiones, lo que han aprendido. Además, realizarán una memoria anual. Sus tutores escribirán también un informe de cada residente. Y toda esa documentación la evaluará un comité formado por el jefe de estudios, de residentes y los tutores de las especialidades.

Prácticamente todos los MIR pasan de año y consiguen su título, pero antes tienen que llegar al último año de residencia, tras el cual se les pondrá una nota que puede ser: positivo, positivo destacado o negativo. Si quieren seguir evaluándose, pueden acudir a las comisiones de especialidades para que les nombren: destacado con mención o destacado con mención especial. Los mejores optarán a los premios nacionales de residentes.

Al acabar la residencia
Para poder optar a una plaza pública, un trabajo fijo en un hospital, el residente puede ir acumulando puntuaciones. Por ejemplo, en el Hospital Ramón y Cajal, ya por haber realizado la residencia consigue 10 puntos, cada tesis doctoral que lleve a cabo le supondrá 2 puntos más, y por publicar trabajos en revistas también se les concederá medio punto si es en un medio nacional y 1 punto si es internacional.

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